Tarta de galletas y chocolate

Creo que en todas las casas de España, en algún momento se ha hecho esta receta. La típica tarta de galletas que durante muchos años, antes de contar con la variedad dulceril que tenemos ahora, era la fija en todo cumpleaños infantil que se preciase. En mi caso, la receta la saqué de un recetario publicado por Tulipán en el año 87 y puedo asegurar que casi casi desde ese momento es la tarta preferida de mi sobrino Mateo. Algunas veces os he hablado de él. Mi sobrino el panadero que es igual de guapo que de buena persona...es también impuntual (su estoy llegando se traduce en unas dos horas de espera jajajaja) y tarda semanas en devolverme las bandejas y los taper pero estos "defectillos" los compensa con un corazón de oro, idéntico al que tenía su padre: mi querido hermano... al que parece que estoy viendo cada vez que lo miro a él. Es generoso, cariñoso, honrado y encima es el padre de mis dos príncipes: Mateo y Fernando. Como os decía esta tarta es su favorita. No hay semana que no me la pida y siempre me repite lo mismo: "tita, hazla bien grande que se termina enseguida". La receta que os doy aquí es para una tarta de tamaño normal aunque yo, cuando la preparo, la hago de tamaño XXL que es como le gusta a mi "divinidad". Espero que os guste tanto como a él.
Ingredientes:
Un paquete de galletas rectangulares (yo utilizo Cuetara).
250 gramos de azúcar en polvo.
200 gramos de margarina sin sal (yo uso Tulipan).
300 gramos de chocolate (yo uso Valor puro)
4 huevos grandes.
Leche.
Un chorrito de coñac.
Cobertura (opcional)
150 mililitros de nata.
100 gramos de chocolate blanco.
150 gramos de chocolate negro.
Elaboración:
En un bol batimos las claras a punto de nieve fuerte. Añadiendo el azúcar poco a poco hasta que se integre bien (el merengue se nos bajará ya que lleva mucha azúcar pero no pasa nada). Reservamos.
En otro bol batimos la margarina con las yemas hasta que se integre bien.
Mezclamos la mezcla anterior con las claras que teníamos reservadas.
Y añadimos el chocolate que habremos fundido al baño maría.
Dejamos reposar la crema unos veinte minutos en el frigorífico para que tome cuerpo. Después de este tiempo empezamos el montaje de la tarta. Se cubre una bandeja con paredes de papel film bien engrasado. Comenzamos colocando una capa de galletas que habremos empapado con leche y coñac y sobre las mismas una capa generosa de crema.
Vamos alternando capas de galleta y de crema. Es importante que cada capa de galletas se ponga en un sentido. Es decir, si la primera capa las galletas se han colocado en posición horizontal, en la segunda irán vertical y así sucesivamente (tal y como se ve en las fotos).
Una vez montada nuestra tarta la dejamos en el frigorífico, al menos 6 horas. Transcurrido ese tiempo se vuelca la tarta sobre una bandeja y se recubre con la cobertura que habremos preparado fundiendo el chocolate negro y el blanco con la nata y esperando a que atempere un poco antes de verterlo sobre la tarta. NOTA IMPORTANTE: Si preferimos hacer la tarta sin cobertura podemos ir montándola directamente sobre la bandeja, sin necesidad de poner papel film y terminar la tarta con una capa de crema.

Recopilatorio de recetas para Todos los Santos

Como toda buena fiesta que se precie, la festividad de Todos Los Santos, que en España se celebra el próximo 1 de noviembre, tiene también su lado gastronómico. Un sin fin de dulcerías que forman parte del recetario tradicional y que, como todo buen legado, ha pasado de generación en generación manteniendo toda su esencia. Huesos de santo, bañuelos, tortas de calabaza, panellets... se elaboraban en estas fechas como ya lo hacían nuestras abuelas... y las abuelas de nuestras abuelas. La dulcería de de estas fechas es, en mi opinión, una forma de endulzar una fiestas en la que se rinde homenaje a los que ya se marcharon pero que siguen muy presentes en nuestra memoria. En los últimos años, Halloween con sus calabazas y sus gatos negros ha hecho que nuestro tradicional "Día de los Santos" quede un poco en el olvido algo que, personalmente, me entristece bastante. Conste que no tengo nada en contra de esta fiesta...todo lo contrario. Me encanta que los niños me toquen la puerta de casa disfrazados de zombis, fantasmas o brujas para conseguir golosinas; y veo maravilloso que la gente busque motivos para divertirse, aunque sea con una fiesta que nos queda bastante alejada. Pero creo que lo ideal sería adoptar Halloween sin perder nuestros "Santos" y que junto a esas maravillosas  y "terroríficas" creaciones se mantuviesen también las tradiciones de toda la vida. 

Pan de mono

No recuerdo el tiempo que hace desde que Rebeca me dijo por primera vez que teníamos que preparar esta receta, pero posiblemente fuese en los primeros tiempos del blog. Lo cierto es que ha pasado mucho años en nuestros "pendientes" algo de lo que ahora, después de haberla probado, no puedo arrepentirme más. Ayer, aprovechando que los domingos tenemos más tiempo libre y podemos preparar masas que requieran de levados por fin nos decidimos a ponernos manos a la obra. Os aseguro que el de ayer fue nuestro primer pan de mono pero que no será el último. Esta receta es, simplemente, deliciosa. Disfrutar de esas bolitas caramelizadas cuando aún están templadas es algo que me cuesta describir con palabras así que os animo a prepararlo porque os aseguro que os encantará. Es importante, si os decidís a hacerlo, que utilicéis un molde tipo bundt cake o chimenea pues de lo contrario os quedara crudo por el centro. El que yo he utilizado me saca una sonrisa cada vez que lo uso y la razón es que me lo regalo una amiga a la que quiero y adoro: mi preciosa María Luisa de cocina y tacones. Fuente de la receta: Megasilvita
Ingredientes:
Para la masa:
25 gramos de levadura fresca prensada.
250 mililitros de leche.
1 cucharadita de semillas de cardamomo.
45 gramos de azúcar.
75 gramos de mantequilla a temperatura ambiente.
Una pizca de sal.
420 gramos de harina de fuerza.
Para el rebozado:
100 gramos de mantequilla.
150 gramos de azúcar moreno.
2 cucharaditas de canela.
Elaboración:
Comenzamos desmigando la levadura en un recipiente grande. Sobre ella vertimos la leche que habremos calentado un poquito (a unos 37º) junto a las semillas de cardamomo machacadas.
En el bol de la amasadora colocamos la harina, el azúcar y la sal. Vertemos sobre ella la leche con la levadura y amasamos con el gancho a velocidad 1 durante cinco minutos. Transcurridos esos cinco minutos incorporamos la mantequilla cortada a dados y amasamos diez minutos más.
Cuando tengamos una masa muy lisa y que apenas se pega la colocamos en un bol engrasado, la tapamos con papel film y dejamos que duplique su volumen.
Tras este primer levado, estiramos la masa con ayuda de un rodillo y cortamos en cuadraditos pequeños.
Damos forma de pelotita a cada uno de estos cuadros y los bañamos, primero, en la mantequilla derretida y, luego, en el azúcar moreno mezclado con la canela. Horneamos a 175 grados durante unos 30 minutos. El horno debe estar precalentado y además debemos introducir en él un bol con agua para que se honee con vapor.
Colocamos todas nuestras bolitas (nos saldrán entre 70 y 90) en un molde bien engrasado y lo volvemos a dejar levar hasta que de nuevo duplique su volumen.
Cuando aún esté templado lo desmoldamos y disfrutamos de él. Aunque frío sigue estando rico os recomiendo que si os sobra algo le deis un golpe de microondas antes de comerlo de nuevo porque os aseguro que templado es cuando está realmente delicioso.

Ajo colorao

Hoy comparto con vosotros una receta muy típica de Águilas. El ajo "colorao". Se trata de un guiso tradicional de pescadores que yo he adaptado a los gustos de mi familia, aunque siendo fiel a su esencia: patatas, musina fresca y pimentón de Murcia. Pese a tratarse de un plato muy sencillo os aseguro que su sabor, especialmente el de su caldo, es espectacular. Algo fundamental para que este plato sea un éxito es que el pescado sea muy fresco. Recuerdo, durante mi niñez, acudir con mi padre a la lonja para, con la intercesión de algún pescador amigo, seleccionar las piezas que minutos después mi madre limpiaba para ponerlas en la cazuela ¡Qué maravillosos recuerdos! 
Para preparar este ajo "colorao" he utilizado un pimentón que me hicieron llegar desde El Estante de Murcia, una tienda online en la que se pueden adquirir todo tipo de productos de alimentación gourmet y tradicionales de la Región de Murcia. Un lugar que, de verdad, os recomiendo si queréis descubrir todas las cosicas buenas que se producen y elaboran en mi tierra.

Ingredientes:
3 patatas medianas.
1 cebolla pequeña.
3 dientes de ajo.
Una buena rama de perejil.
2 tomates grandes y maduros.
Una cucharadita de comino.
Dos cucharadas soperas de pimiento molido.
Sal y pimienta.
4 musinas.
Un rape pequeño.
Un cuarto de almejas.
Medio kilo de gamba pequeña.
Agua.
200 mililitros de aceite de oliva.
4 ñoras o pimientos secos.
Elaboración:
Pelamos la gamba (puede ser gamba rota que es más económica pero siempre fresca) y con su cabeza y cáscara preparamos un fumé en aproximadamente un lito y cuarto de agua. Una vez listo este caldo lo ponemos en una olla y cocemos en él los tomates en cuartos, la cebolla entera, las ñoras sin las semillas y las patatas.
En un mortero picamos muy bien el ajo y el perejil. A esta picada le añadiremos el tomate que ya estará cocido y sin piel, la carne de la ñora o el pimiento choricero, el pimentón, los cominos y el aceite.
Toda esta picada se la añadimos al caldo donde tenemos las patatas y la cebolla. Incorporamos también el pescado troceado (rape y musina).
Dejamos cocinar y cuando falten unos cinco minutos para retirar añadimos las almejas. 
Cuando las almejas se abran apagamos el fuego. Un truco importante es añadir las gambas con el guiso ya terminado y que estas se cocinen con el calor residual, así quedarán mucho más jugosas.
Y listo, ya solo nos queda disfrutar de este delicioso guiso marinero.

Torta de la Virgen

Después de varios meses desconectada, hoy he decidido que es el momento de retomar este blog. Esta última etapa ha sido muy dura para mi. En solo dos meses he perdido a dos pilares fundamentales de mi vida: mi padre y mi madre.. Os pido perdón por haber desaparecido sin decir nada pero no me encontraba con ánimos y, además, siempre he pensado que este blog debía ser un lugar en el que trasmitir, como su nombre dice, "cosicas dulces" y se me hacía muy cuesta arriba ponerme delante del ordenador para escribir sobre algo tan amargo para mi. Pero poco a poco, y aunque aún sigo llorando por ellos, estoy volviendo a mi vida y este blog es parte de ella. Es más, este blog es una de las partes más maravillosas de mi vida, que me ayuda a evadirme y que me hace muy feliz así que, con la esperanza de que no me halláis olvidado,  aquí estoy de nuevo. Como no podía ser de otra manera retomo este espacio con una dulcería. Los que me seguís ya sabéis que me pierdo ante el dulce, como también lo hago ante mi querida Alpujarra granadina (mi segunda tierra pese a no haber nacido en ella). En esta receta se unen mis dos aficiones ya que esta torta de la Virgen es típica de Granada, donde se degusta el último domingo de septiembre coincidiendo con la festividad de la Patrona de la Ciudad. En su versión original va rellena de cabello de ángel y almendras pero yo he hecho mi versión con un relleno de cabello y Nutella. Espero que os guste. Fuente de la receta: Cocinando entre olivos. 
Ingredientes:
350 gramos de harina de fuerza.
150 gramos de harina de repostería.
175 mililitros de agua.
25 gramos de levadura fresca de panadería.
1 huevo.
10 gramos de sal.
40 gramos de manteca de cerdo.
40 mililitros de aceite de oliva virgen extra.
100 gramos de azúcar.
Ralladura de limón.
Cabello de ángel.
Nutella.
Canela y azúcar para espolvorear.
Elaboración:
En un bol mezclamos las dos harinas. Hacemos un volcán y vertemos en el centro la ralladura, la sal, el huevo, la manteca, el aceite y la levadura disuelta en el agua templada.
Amasamos bien hasta obtener una masa suave que dejamos reposar hasta que leve. Yo la dejé sobre dos horas.
Transcurrido ese tiempo dividimos la masa en dos. Estiramos una de las mitades y la colocamos sobre una bandeja. Cubrimos con la mezcla de cabello de ángel y nutella.
Estiramos la otra parte de masa y cubrimos. Espolvoreamos con canela y con una capa muy generosa de azúcar.
Volvemos a dejar nuestra torta ya formada en un sitio calentito para un nuevo levado. Yo la dejé otras dos horas. Transcurrido ese tiempo horneamos a 200 grados hasta que veamos que está lista. Y ya solo nos queda disfrutar de nuestra merienda.

Bizcocho de chocolate y Baileys

Hace unos días, haciendo un ejercicio de riesgo extremo me atreví a encender el horno de casa y preparar este bizcocho chocolateado no apto para niños por su elevada cantidad de Baileys. El atrevimiento mereció la pena, os lo aseguro, no tanto por el bizcocho que aunque rico he de confesar que no es de los mejores bizcochos de chocolate que he probado, lo que se llevó todos los aplausos y hasta la ola de mi familia fue la crema que lo recubre. Una delicia que en casa no nos importaría comernos a cucharadas. De hecho ya tengo en mente varias recetas utilizando esta maravillosa trufa al Baileys. Como consejo, si os atrevéis a prepararlo os recomendaría que hicieseis doble proporción de crema para abrir el bizcocho y una vez calado con un poco de almíbar rellenarlo a modo de tarta. yo tengo claro que el próximo lo prepararé así. Espero que os guste. Fuente de la receta: El nido de mamá gallina. 
Ingredientes:
Para el bizcocho:
150 gramos de mantequilla.
100 gramos de chocolate.
100 gramos de azúcar moreno.
100 gramos de azúcar blanca.
50 gramos de cacao.
180 mililitros de Baileys.
170 gramos de harina.
Un sobre de levadura 
3 huevos.
Para la crema:
200 gramos de chocolate de cobertura.
150 gramos de nata.
100 gramos de Baileys.
Una cucharada de mantequilla.
Elaboración:
Comenzamos preparando el bizcocho, para ello derretimos al baño maría la mantequilla, el chocolate, la nata y el baileys.
Retiramos del fuego y batimos hasta obtener una mezcla cremosa a la que incorporamos los huevos.
Incorporamos la harina y mezclamos hasta obtener una crema homogénea.
Vertemos la masa en un molde engrasado y horneamos a 160 grados durante 45 minutos.
Una vez que tenemos el bizcocho frío lo cubrimos con la ganache. Para elaborar la ganache (es mejor hacerlo con un día de anticipación) ponemos en un cazo el chocolate, la nata, el baileys y la mantequilla y disolvemos en el fuego sin que llegue a hervir. cuando tengamos la crema lista la dejamos enfriar en la nevera. Como os he dicho en la entrada yo prepararía doble cantidad de crea a fin de rellenar el bizcocho una vez calado de almíbar. Y listo.