"Asao" de pulpo

Si hay una comida típica aguileña esa es, sin lugar a dudas, el "asao" de pulpo (que en el resto del mundo sería asado pero aquí, en Águilas, con nuestra peculiar habla, es "asao" o a la sumo "asaico" nada de asado. Así somos nosotros jajajaja). El caso es que no hay cocinera aguileña que se precie que no tenga en su recetario esta deliciosa forma de preparar el pulpo, ni restaurante de comida tradicional que no lo ofrezca en su carta. En mi casa, además, era un plato muy común pues, como os he dicho en más de una ocasión, mis padres han regentado una panadería toda la vida y para mi madre, que tenía que atender al mostrador, no había nada más fácil que poner todos los ingredientes en la cazuela y meterlo al horno. Yo hoy sigo preparándolo con la misma receta y aprovechando el calor del horno de la panadería familiar para cocinarlo al fuego de leña. El resultado es delicioso, os lo aseguro. Espero que os guste.
Ingredientes:
Un pulpo bien hermoso (grande).
4 patatas.
2 tomates grandes.
2 cebollas grandes.
4 hojas de laurel.
Una cucharadita de pimienta en grano fresca.
Una cucharadita de pimienta molida.
Una cucharada de piñones.
Una cucharadita de orégano.
Seis dientes de ajo.
Una rama de perejil.
250 mililitros de vino tinto.
300 mililitros de aceite de oliva.
Elaboración:
Se compra el pulpo y si es fresco se congela al menos tres días (esto es fundamental para que este tierno). Una vez descongelado se lava muy bien con sal gorda y vinagre. Es fundamental lavarlo a conciencia y darle numerosos enjuagues. En la base de la cecerola se pone una de las cebolla cortada a discos y sobre ella el pulpo.
Por encima se reparte el tomate cortado a trozos menudos, la otra cebolla, las hojas de laurel, la pimienta verde y la patata cortada a gajos.
Se reparten los piñones en abundancia y perejil fresco.
En un mortero se hace una picada con los dientes de ajo, un poco más de perejil y el aceite y se vierte sobre el asado.
Se riega a continuación con el vino tinto.
Se mete al horno a 200º sobre una hora y media. El tiempo dependerá de cada horno. Y listo.

La mesa dulce de mi principito

Sé que estoy desaparecida pero todo tiene una explicación. No penséis que he cerrado el chiringuito y estoy tumbada a la bartola tomando el sol en una hamaca ¡ya quisiera yo! Las razones de mi desaparición son varias. Por un lado este último mes mi fotógrafa particular y ayudante de cocina (o sea, mi hija) ha estado retirada de las labores de ayudante-de-mamá-blogger y centrada en las de pobre-sufridora-opositora (con muy buen resultado, por cierto, nada más y nada menos que un 9,23 en su examen de oposición de magisterio, aunque como tenemos una política en materia educativa, y en otras materias también, tan lamentable no había más que una plaza por tribunal y, aunque aún no lo sabemos con seguridad, es dificil que sea para ella. Y aquí abandono el tema de las oposiciones y de los pobres opositores que se dejan la piel año tras año porque me enciendo). La segunda razón que me tiene en paradero desconocido es mi ordenador. Ha decidido ponerse en huelga y se niega a funcionar así que sólo cuento con mi móvil de pantalla reducida que combinada con mis dedos regordetes hacen imposible cualquier intento de publicación o comentario en vuestras cocinas. La tercera razón es dulce, muy dulce y es que nuestro principito (el hijo de mi sobrino Mateo) fue bautizado ayer y entre mi hija y yo preparamos para él la mesa dulce.
Todos en casa tenemos adoración por nuestro Mateico. Supongo que porque a la gran alegría que supone la llegada de un niño se une el hecho que nuestro peque hubiera sido el primer nieto de mi querido hermano Mateo (con el que comparte nombre) así que el amor que sentimos por él es doble. Lo queremos por nosotros y también por lo que lo hubiese querido su abuelo si hubiese podido conocerlo...bueno, y también, porque es un bombonazo que nos ha conquistado con sus risas a carcajadas y con una simpatía fuera de lo común y no lo digo con pasión de abuela (aunque sea mi sobrino nieto yo lo quiero como si fuese se abuela, su primera abuela jajajaja).
Rebeca, que fue la encargada de organizar y preparar toda la mesa (he de confesarlo, en este proyecto yo sólo fui su pinche) lo tenía claro. Quería que todo fuese muy azul, muy tierno y muy de bebé  yo creo que lo logró.
Ya se sabe que el calor no es buen amigo de los dulces, y menos aún cuando se trata de una celebración al aire libre en un pueblo como Águilas pero creo que la ilusión fue más fuerte que los casi 35 grados y todos los pasteles aguantaron las altas temperaturas como campeones. Hubo que modificar algunas ideas iniciales: nada de vasitos de mousse y mini tartas de la abuela, en su lugar brownie de Oreo y chuches variadas que a los niños les encantan.
Mar de Papel preparó para nuestro niño una papelería preciosa y personalizada con el nombre y la fecha de bautizo de nuestro Mateo. Gracias a eso las galletitas que preparamos se convirtieron en un precioso recordatorio (bueno, sólo las que los niños dejaron porque ya se sabe que para los peques todas las dulcerías son para hincarles el diente que para recuerdo ya están las fotos jajaja).
Los cakepop de tarta sacher volaron literalmente, claro que es difícil resistirse a un bocadito tan dulce que puede ser devorado de un sólo bocado.
Las chocolatinas, también personalizadas, quedaron preciosas y los cupcakes en los que, debido a las altas temperaturas, sustituimos el buttercream por un merengue italiano que resiste algo mejor el calor.
Dos tortadas aguileñas, decoradas con un volante de merengue completaban la decoración de la mesa dulce de nuestro bollito.
Y para terminar la decoración su nombre en galletas colocado en unas botellas de refresco de Cola rellenas de sal, yo creo que quedaba muy bonito.
Como la mesa se quedaba pequeña para toooooodas las chuches y los dulces decidimos colocar junto a ella una mesita auxiliar decorada con fotos del protagonista (y también de su hermano que es otro príncipe) y en buen manojo de globos.
Yo creo que el duro trabajo al final tuvo su recompensa porque pasamos un día estupendo y de la mesa dulce sólo quedaron los platos y ya se sabe que para una cocinera no hay mayor satisfacción que el hecho de que sus comensales disfruten comiendo tanto como ella preparando.
Y para terminar os enseño una foto de la espectacular vista que nos acompañó durante toda la celebración y así, de paso, presumo un poco de lo bonito que es mi pueblo.

Coca rellena

Ya lo dice el refrán, que no hay santo sin novena y yo, como soy muy de refranes, lo sigo al pie de la letra publicando hoy esta receta tan típica de la Noche de San Juan. Una vez más he seguido la receta de mi libro Cocas y tortas de Xavier Barriga aunque con modificaciones. La receta es la misma que la de la coca clásica que ya publiqué pero con un relleno muy del gusto de mi familia: cabello de ángel y nutella. Mezcla explosiva y calórica, lo sé. Muy poco apropiada para la operación biquini, también lo sé. Pero realmente deliciosa y eso es lo importante. Espero que os guste.
Ingredientes:
500 gramos de harina de fuerza.
10 gramos de sal.
100 gramos de azúcar.
3 huevos M.
100 gramos de mantequilla.
100 gramos de masa fermentada*
160 mililitros de agua.
30 gramos de levadura fresca prensada.
Ralladura de limón.
Azúcar humedecida con unas gotas de agua.
Un huevo batido para pincelar.
Frutas escarchadas para decorar.
Nutella.
Cabello de ángel.
NOTA*: Para obtener la masa fermentada aparte una porción de la masa que has preparado y déjala en la nevera hasta el día siguiente para que doble su volumen. esta es la masa fermentada lista para incorporarla a la siguiente coca. Si no la vas a utilizar al día siguiente puedes congelarla y pasarla a la nevera el día antes de usarla. Lógicamente para conseguirla deberás hacer una primera masa de coca sin ella.
NOTA 2: Para elaborar la coca es fundamental que todos los ingredientes estén frios ya que la preparación requiere amasados largos.
Elaboración:
En un bol colocamos la harina, la levadura, los huevos, la ralladura, el agua y la masa fermentada y amasamos durante mucho tiempo. Si disponemos de amasadora podemos usar el gancho.
Cuando la masa esté bien integrada añadimos la mantequilla fría y volvemos a amasar (de nuevo con un amasado largo).
Si como yo hacéis el amasado de forma eléctrica, una vez que toda la mantequilla está integrada colocáis la masa sobre una superficie enharinada y seguís amasando a mano hasta obtener una masa muy brillante y elástica. Ponemos la masa en un bol aceitado y dejamos reposar 90 minutos.
Transcurrido ese tiempo, sacamos el aire de la masa y dejamos reposar otra media hora, pero esta vez en la nevera. Pasado ese tiempo dividimos la masa en dos mitades. Estiramos una de las mitades sobre papel y encima repartimos el cabello de ángel y la nutella.
Estiramos la otra mitad de la masa sobre un papel y lo transferimos sobre la coca, de forma que quede tapada. La pincelamos con huevo y repartimos sobre ella la fruta escarchada y el azúcar humedecido.
Volvemos a dejar reposar hasta que doble su volumen y horneamos a 190º hasta que veamos que está lista.