Pastel invertido de plátano

Hoy os traigo un pastel muy sencillo de preparar y delicioso para merendar a media tarde. Más aún si lo coméis templado y con una bola de helado por encima que, cierto es, no es lo más adecuado para la operación biquini pero os aseguro que el placer de degustarlo bien merece la pena. Lo ideal es prepararlo con unos plátanos maduros, de esos con pintas negras en la piel, y si son de Canarias y de cultivo ecológico, mejor que mejor. Por cierto, aunque aún sigo en la rehabilitación...y lo que me queda, el bizcocho lo he preparado yo que, poco a poco, voy recuperando el control de mi cocina. Espero que os guste.
Ingredientes:
5 plátanos.
400 gramos de azúcar.
2 huevos.
1 cucharada sopera de mantequilla.
165 gramos de harina.
90 mililitros de leche.
1 cucharadita de levadura en polvo.
150 gramos de pepitas de chocolate.
Elaboración:
Comenzamos preparando un caramelo con la mitad del azúcar (200 gramos) que verteremos sobre un molde de horno de unos 23 centímetros.
Forramos con rodajas de plátano (y reservamos todo el plátano restante).
En un bol batimos hasta que blanqueen los huevos con el azúcar y cuando tengamos una mezcla muy cremosa añadimos la harina tamizada junto a la levadura.
Añadimos, seguidamente, la leche, el plátano cortado a trozos pequeños y las pepitas de chocolate.
Vertemos toda la mezcla en el molde que teníamos reservado y horneamos con el horno precalentado a 180 grados unos 25 minutos.
Desmoldamos aún caliente para evitar que el caramelo se solidifique y listo. yo lo corte demasiado caliente y tanto el chocolate como el plátano interior estaban aún muy líquidos, por esa razón la foto del corte no me quedó demasiado bien.

Tarta de manzana...y sólo manzana

La receta de hoy (que sigue estando preparada por Rebeca ya que mi pierna aún no está para muchos trotes) es, como su título indica, una tarta de manzana y sólo manzana. Su preparación es muy sencilla y el resultado, os lo aseguro, es espectacular. El secreto es usar unas manzanas de buena calidad preferiblemente reineta que le aporta un toque ácido delicioso. Aunque se puede consumir fría os aconsejo que la degustéis aún templada, coronada por una bola de helado de vainilla porque la combinación es celestial. Es importante también prestar atención a la masa y respetar los tiempos de enfriado de la misma para lograr que resulte crujiente y deliciosa. Espero que os guste. Fuente de la receta Muslo y pechuga.
Ingredientes:
Para la masa:
250 gramos de harina.
125 gramos de mantequilla fría.
Un huevo.
60 gramos de azúcar.
Una pizca de sal.
60 mililitros de agua muy fría.
Para el relleno:
1 kilo de manzanas reineta.
100 gramos de azúcar.
60 gramos de mantequilla.
Un palito de canela.
150 mililitros de sidra.
Elaboración:
Comenzamos preparando la compota de manzana. Para ello laminamos las manzanas (reservamos una y media, aproximadamente para cubrir luego la tarta). Ponemos en una olla la manzana laminada, la mantequilla, el azúcar, la canela y la sidra y lo ponemos a fuego lento hasta lograr que la manzana quede bien blandita.
Mientras tanto vamos preparando la masa. Colocamos en un bol la harina mezclada con la sal y el azúcar. Hacemos un hueco en el centro y ponemos el huevo y la mantequilla a trozos. Comenzamos a mezclar los ingredientes a pellizcos hasta obtener una masa granulosa. En ese momento vertemos el agua y seguimos amasando.
Cuando tengamos la masa lista la envolvemos en papel film y la dejamos reposar como mínimo una hora en el frigorífico.
Transcurrido el tiempo de enfriado la estiramos bien finita, de unos 3 milímetros, y forramos con ella un molde desmontable. Una vez forrado el molde volvemos a refrigerar una hora más.
Mientras la masa se está enfriando, machacamos con ayuda de un tenedor la compota de manzana y la ponemos sobre un colador para que escurra el exceso de agua. Vertemos la compota sobre la masa que teníamos enfriando.
Colocamos las láminas de manzana sobre la tarta y horneamos unos 35 minutos a 200º con el horno previamente precalentado.
Cuando aún esté templada servimos con un poco de helado y listo.

Pastela moruna

Antes de entrar con la receta quería agradecer a todos vuestros comentarios de ánimo con mi recuperación. Ya he comenzado la rehabilitación y empiezo a andar muy poco a poco y aun con mucho dolor con las muletas. Aunque aún no estoy para correr la maratón al menos puedo ir del sofá al baño sola y eso es algo que se agradece. Aunque voy mejorando poco a poco, de momento la cocina sigue siendo terreno vedado para mi así que mi hija Rebeca sigue siendo la cocinillas del blog. En esta ocasión ha preparado una pastela de estilo marroquí. Un plato que ha todos nos ha recordado nuestro viaje de hace ya algunos años por Marruecos y lo maravillados que quedamos con un país tan lleno de contrastes y al que estamos deseando volver. Aunque la receta original es con pichón, ella la ha preparado con picantones. Espero que os guste. Fuente de la receta: Blog Apppetit!
Ingredientes:
2 picantones.
2 cebollas.
Una cucharada y media de jengibre fresco rallado.
Media cucharadita de canela.
Media cucharadita de nuez moscada.
Media cucharadita de comino molido.
Media cucharadita de azafrán.
1 cucharada de ras el hanout.
1 cucharadita de azúcar.
Perejil fresco.
4 huevos.
Aceite de oliva virgen extra.
Sal.
Pimienta.
Para la capa de almendras:
200 gramos de almendras.
Media cucharadita de canela.
50 gramos de azúcar glas.
Para montar la pastela:
8 láminas de pasta filo.
Mantequilla derretida.
Un huevo.
Elaboración:
Comenzamos dorando bien los picantones en una olla con un poco de aceite. Reservamos.
En ese mismo aceite doramos la cebolla cortada a juliana.
Agregamos todas las especies, el azúcar y el jengibre y dejamos cocinar a fuego lento un par de minutos.
Transcurridos un par de minutos añadimos una buena cantidad de perejil picado, volvemos a incorporar los picantones, cubrimos de agua hasta la mitad y cocinamos durante veinte minutos.
Pasados los veinte minutos volvemos a retirar los picantones y dejamos a fuego lento la salsa que debe reducir hasta quedarse prácticamente sin caldo. Una vez bien reducida la salsa añadimos cuatro huevos batidos y cocinamos hasta hacer un revuelto que reservaremos. 
En otro bol preparamos la mezcla de almendras. Para ello tostamos ligeramente las almendras peladas en el horno. Una vez tostadas las picamos (no debe quedar en polvo sino en trozos que se noten), mezclamos con el azúcar y la canela y reservamos.
Una vez listas todas nuestras preparaciones es el momento de montar la pastela. Forramos un molde redondo con tres capas de pasta filo bien pinceladas todas ellas de mantequilla derretida.
Colocamos la mezcla de cebolla y huevo formado una capa uniforme.
Sobre esta capa colocamos toda la carne del picantón que habremos deshuesado y desmigado.
Añadimos por último la capa de almendras y azúcar y cubrimos con otras tres capas de masa filo pinceladas igual que las otras con mantequilla derretida de forma generosa.
Para terminar volcamos la pastela sobre una bandeja de horno, colocamos sobre ella otra capa de masa filo y remetemos las puntas sobrantes hacia debajo foramando un paquetito. Pincelamos con huevo y horneamos a 180 grados unos 30 minutos.
Una vez fuera del horno la dejamos reposar cinco minutos, espolvoreamos con azúcar glas y canela y servimos templada.


Flan estilo La Primera

Como ya sabéis sigo en pleno proceso de recuperación de mi operación de tibia así que la cocina de este blog sigue "prestada" a mi hija Rebeca. Ella es la que temporalmente elabora las recetas ya que, por nada del mundo, quería cerrar (aunque fuese temporalmente) este rinconcico que tantas alegrías me da. En esta ocasión comparto con vosotros un delicioso (y cuando digo delicioso prometo que no exagero) flan al estilo del restaurante La Primera. Aunque no he tenido el placer de probar el original si que he escuchado en numerosas ocasiones hablar de las maravillas del flan que Paco Quirós elabora en este restaurante madrileño; así que cuando Rebeca me dijo que era la receta que iba a preparar para el blog esta semana mi mente dio saltos de alegría (todos los que mi pierna recién operada aún no me deja dar). Es posible que los más puristas consideren que esto no es un flan de huevo y no seré yo quien diga que lo sea pero os aseguro que una vez que lo probéis caeréis rendidos ante su sabor. Espero que os guste.  Fuente de la receta: Gastronotas de Capel. El País
Ingredientes:
500 mililitros de leche entera.
500 mililitros de nata.
100 gramos de leche condensada.
4 huevos.
2 yemas.
150 gramos de azúcar.
Una rama de canela.
Media cáscara de un limón.
Media cáscara de una naranja.
Caramelo líquido.
Elaboración:
Colocamos en un cazo la leche, la nata, la leche condensada, el azúcar, las cáscaras de limón y naranja y la canela.  Dejamos la mezcla a fuego muy muy muy suave al menos durante media hora. Transcurrido ese tiempo apagamos el fuego y dejamos infusionar la mezcla al menos un par de horas.
En un bol batimos los huevos y las yemas.
Incorporamos la mezcla de leche y nata que teníamos reservada y volvemos a mezclar bien.
Reservamos la mezcla 12 horas en la nevera. Este paso es fundamental para obtener después el sabor y la textura deseadas. Transcurrido ese tiempo vertemos la mezcla en unas flaneras en las que habremos colocado una cantidad generosa de caramelo.
Metemos las flaneras al horno al baño María a 150º durante 75 minutos. 
Dejamos reposar un mínimo de seis horas en la nevera antes de servir y listo.

Torrijas al estilo Moulin Chocolat

Como sabéis sigo recuperándome de mi operación de tibia. Ya voy algo mejor aunque sigo sin poder estar en otra posición que no sea acostada por lo que de momento la cocina sigue siendo terreno vedado para mi. Suerte que mi hija Rebeca sigue encargándose de ella y no ha querido que pasásemos esta Santa Santa sin disfrutar de las tradicionales torrijas. En esta ocasión las ha preparado siguiendo la receta de la famosa pastelería madrileña Moulin Chocolat. Una torrijas realmente deliciosas que tienen la peculiaridad de estar bañadas, en lugar de en leche, en una crema inglesa cruda que se cocina al freir la propia torrija en el aceite bien caliente. Os aseguro que el resultado es sorprendente y bien merece la pena prepararlas aunque sean un poquito más laboriosas que las tradicionales. Además, en esta ocasión ha preparado también un pan brioche enriquecido con mantequilla y huevos que aporta un sabor y una textura fantástica. Fuente de la receta Moulin Chocolat y El invitado de invierno.
Ingredientes:
Una barra de 600 gramos de pan brioche (pronto daré la receta).
400 mililitros de leche entera.
200 mililitros de nata.
6 yemas.
100 gramos de azúcar.
Una cucharadita de Maizena.
Una cucharada de vainilla en pasta o una vaina de vainilla.
Huevos para rebozar.
Aceite de oliva virgen extra suave para freir.
Azúcar y canela para rebozar.
Elaboración:
La noche de antes de preparar nuestras torrijas cortamos las rebanadas de pan bien gorditas. Las colocamos sobre una rejilla y las dejamos, sin cubrir con nada. El objetivo es que resequen y así empapen mejor la crema.
Preparamos nuestra crema. Para ello colocamos en un bol la leche, la nata, el azúcar, la vainilla y las yemas y mezclamos bien. Tomamos un par de cucharadas de la mezcla y disolvemos en  ellas la maizena, incorporando de nuevo al recipiente. Mezclamos bien. En una fuente colocamos bien extendidas las rebanadas de pan y vertemos sobre ellas nuestra crema inglesa cruda. Debemos dejarlo hasta que la empape toda, más o menos una hora aunque esto dependerá del tipo de pan que uséis.
Seguidamente pasamos las rebanadas de pan por huevo bien batido.
Freímos en aceite bien caliente hasta que nuestra torrija se quede doradita. 
Finalmente se reboza de forma generosa en azúcar y canela y ya solo nos queda disfrutar. Nos olvidamos de hacer la foto del corte y me ha dado mucha rabia porque el interior es blandito y muy muy cremoso.

Baklava de chocolate

Cuando hace seis años visité Turquía quedé totalmente fascinada por ese país: los amaneceres en la Capadocia acompañados de una taza del tan popular té de manzana, el aroma inigualable del Bazar de las especias, la atrayente danza de los derviches, el regateo en los innumerables puestos del Gran Bazar, ese maravilloso café entre las lápidas del famoso Café Pierre Loti, el bello atardecer dorado sobre el Bósforo, la majestuosa Santa Sofía...aunque entre todo ello hubo algo que realmente me atrapó. Fue el Barrio de Eyüp. Eyüp es una de las zonas más conservadoras de Estambul y donde la tradición musulmana se vive con más intensidad; una zona en la que el turismo no está tan masificado como en otros barrios de Estambul y donde el tiempo parece haberse parado. Fue precisamente allí donde una mañana de domingo, mientras los pequeños desfilaban camino al Mausoleo ataviados con trajes tradicionales para festejar su inminente circuncisión, disfrutamos de unas deliciosas Baklavas de chocolate que hoy, rememorando aquel precioso viaje, he querido preparar en el blog (Fuente de la receta Dulce sentimiento).Y como de viajes estamos hablando, aunque este es bastante menos dulce, tengo que comentaros que en mi última escapada a tierras alpujarreñas di un traspiés que terminó conmigo en el hospital con una tibia rota de cuya operación, la pasada semana, aún me estoy recuperando. De momento el médico me ha mandado reposo absoluto así que tengo a mi hija Rebeca encargada de las publicaciones del blog. Es por eso que en unas semanas no me veréis demasiado por vuestras cocinas aunque prometo ponerme al día de todas las delicias que seguro estáis preparando cuando mi pierna y me médico me permitan estar sentada delante del ordenador. 
Ingredientes:
15 láminas de pasta filo.
400 gramos de nueces peladas.
170 gramos de chocolate negro.
100 gramos de mantequilla.
75 gramos de chocolate negro derretido.
60 gramos de azúcar moreno.
1 cucharadita de canela.
Para el almíbar:
120 mililitros de agua.
2 cucharadas soperas colmadas de miel.
70 gramos de azúcar moreno.
Elaboración:
Comenzamos por triturar las nueces y picar el chocolate (aunque esto va en gustos, quedará más ricos si no está triturado en exceso y se notan los trocitos). Lo mezclamos con el azúcar y la canela y reservamos. Estiramos la masa fila en una bandeja de horno. Debemos poner cinco capas de masa, pincelando de forma generosa con mantequilla derretida. La última capa, además de con la mantequilla, la pincelamos con el chocolate derretido.
Tras colocar estas cinco capas de filo barnizadas añadimos la mitad de la mezcla de nueces y chocolate que tenemos reservada.
Repetimos de nuevo la operación: cinco capas de masa, pincelando de forma generosa con mantequilla derretida. La última capa, además de con la mantequilla, la pincelamos con el chocolate derretido y vertemos la mezcla de nueces y chocolate que nos queda.
Finalmente cubrimos de nuevo con cinco capas de masa, pinceladas todas ellas con mantequilla. Cortamos el baklava en porciones y horneamos a 180º unos 30 minutos, pasado este tiempo cubrimos con papel y horneamos 15 minutos más. Mientras se esté horneando el baklava preparamos el almíbar mezclando todos los ingredientes y llevándolos a ebullición.
Sacamos el baklava del horno y cuando aún esté caliente vertemos sobre el mismo todo el almíbar que debe estar bastante tibio.
Esperamos un par de horas, o mejor de un día para otro, y listo.

Flan parisien

Hace algún tiempo, en un programa de televisión sobre repostería francesa descubrí este "flan parisien", una crema horneada que, aseguraban, es muy tradicional en las bellas pastelerías de la capital francesa. Me pareció muy tentador y hace unos días, aprovechando unos magníficos huevos de gallinas felices que había comprado, decidí prepararlo. El resultado es este que veis aquí, un postre de textura similar a la tarta de queso y con un sabor que recuerda a la crema pastelera. La receta es del famoso chef Michalak, afamado y televisivo pastelero que en los últimos años se ha convertido en toda una institución de la dulcería francesa. Espero que os guste.
Ingredientes:
200 mililitros de leche.
250 mililitros de nata.
125 gramos de azúcar.
100 gramos de yema de huevo.
50 gramos de maizena.
Elaboración:
Comenzamos batiendo muy bien el azúcar, junto a las yemas y la maizena.
Incorporamos seguidamente la leche y la nata.
Pasamos la mezcla a un cazo y la ponemos a fuego suave sin dejar de remover hasta que espese.
La vertemos en un molde engrasado de 18 centímetros y, cuando esté frío, dejamos reposar como mínimo una hora en la nevera.
Transcurrido ese tiempo, horneamos a 170º con el horno precalentado durante 15 minutos o hasta que veamos que se forma la capa tostada en la superficie. Dejamos enfriar y antes de servir volvemos a refrigerar como mínimo una hora.