Monas

Pasada la Semana Santa, en Águilas dan comienzo las llamadas "monas", tres jornadas, la del domingo, lunes y martes en el que las familias y los grupos de amigos se marchan al campo o la playa a disfrutar de una merienda que siempre debe terminar con la llamada mona u hornazo. La mona es un pan dulce que se hornea con un huevo en el centro. Aquí tiene forma de panecillos alargado aunque en otras zonas suele prepararse con forma de bollo. En nuestra familia siempre comemos los que preparan en la panadería familiar, siguiendo la receta que empezaron a hacer mis abuelos, y aunque este año esos no nos han faltado también he querido preparar estos que vi en el blog de María Lunarillos y cuyo aspecto me gustó mucho. Espero que os guste.
Ingredientes:
Para el fermento:
100 gramos de harina.
60 mililitros de agua.
12 gramos de levadura fresca.
Para la mona:
Todo el fermento.
400 gramos de harina.
12 gramos de levadura fresca.
3 huevos
150 gramos de azúcar.
80 gramos de aceite de oliva.
La ralladura y el zumo de una naranja.
Una pizca de sal.
2 huevos para decorar.
Huevo batido para pincelar.
Azúcar humedecida para espolvorear.
Elaboración:
El día de antes preparamos el fermento. Para ello disolvemos la levadura en el agua; añadimos la harina y mezclamos bien dejando reposar toda la noche en el frigorífico. Para comenzar a preparar la mona colocamos en un bol la harina, la levadura desmenuzada, la pizca de sal el fermento que previamente habremos sacado del frigo para que atempere y los huevos ligeramente batidos.
Añadimos poco a poco el aceite y el azúcar. Por último incorporamos la ralladura y el zumo de naranja.
Amasamos bien hasta obtener una masa que aunque blanda no se pegue en las manos. Si es necesario añadimos un poco más de harina pero sin pasarnos. Dejamos reposar hasta que doble su tamaño.
Cuando haya levado, formamos dos porciones y damos forma. Las colocamos sobre una bandeja de horno (yo lo hice en una apta para horno moruno) y le colocamos un huevo en el centro (si el huevo está mojado evitaremos que reviente durante la cocción). Volvemos a dejar levar. Cuando hayan vuelto a dolar su volumen pincelamos las monas con huevo batido y espolvoreamos con azúcar humedecida.
Horneamos a 200 grados unos 25 minutos y ya tenemos listas nuestras monas.

Roscos fritos de naranja

Lo que más me gusta de la Semana Santa es, sin duda alguna, sus dulcerías. Para mí, que soy una apasionada de los dulces fritos, esta es una época en la que puedo llegar a acumular tres postres diferentes el mismo día. Además soy de esas personas que creen firmemente que las tradiciones gastronómicas deben mantenerse. Es maravilloso innovar en la cocina, claro que sí, pero también es importante que no perdamos las recetas de toda la vida. Esas con las que nuestras abuelas, usando los ingredientes básicos que se encuentran en cualquier casa, lograban preparar un festín. La de hoy es una muestra de receta de las de toda la vida. Tomé nota de ella hace un par de semanas en el programa de televisión Los fogones tradicionales (uno de esos programas en los que las cocineras preparan sus platos a base de "un puñado", "una pizca" o un "lo que admita"). Cuando la señora que los preparaba dijo que eran típicos de Semana Santa lo tuve claro: tenía que hacerlos en casa. Espero que os guste.
Ingredientes:
2 huevos.
14 cucharadas de aceite de oliva suave.
14 cucharadas de zumo de naranja.
2 cucharaditas de bicarbonato.
Harina (la que admita)
Glaseado de chocolate:
200 gramos de chocolate negro.
200 gramos de azúcar.
100 mililitros de agua.
Elaboración:
Ponemos en un bol los huevos, el aceite, el zumo de naranja y el bicarbonato. Mezclamos bien.
Vamos añadiendo la harina poco a poco.
La cantidad es "la que admita" (fallo mío no pesarla). Debe quedar una masa muy blanda y pegajosa. Tal y como se ve en la fotografía. Muy importante no pasarse de harina ya que si lo haceis perderán toda la suavidad.
Dejamos reposar la masa durante 30 minutos. Pasado ese tiempo nos mojamos las manos en aceite (de forma abundante) y vamos formando los roscos. La masa es muy blanda y pegajosa pero si tenemos las manos con aceite lograremos hacerlos. Un detalle importante es que según formamos los roscos debemos echarlos al aceite de freir (si los ponemos sobre una superficie antes de freirlos luego será imposible volver a cogerlos). Otro dato importante es la temperatura del aceite: debe estar caliente pero suave de lo contrario se quedarán crudos por dentro.
Preparamos el glaseado. Para ello hacemos un almíbar. Cuando el azúcar esté totalmente disuelto añadimos, fuera del fuego, el chocolate troceado. Cuando tengamos una mezcla homogénea bañamos en ella los roscos.
Esperamos a que la cobertura se endurezca y listo. 

Flechas

Las flechas son la versión rápida de las típicas cuñas de chocolate que en la niñez de muchas personas formaron parte de las meriendas tradicionales al salir del cole. La principal diferencia en cuanto a la forma de prepararlas, al menos en mi casa, reside en la masa que las acompaña. En el caso de la cuña suele necesitar de al menos dos levados, mientras que para la flecha nos sirve cualquier bizcocho suave al que normalmente se le suele dar un baño de almíbar. Yo hasta ahora las hacía siempre así, pero desde que descubrí los bizcochos marroquíes  me salto el paso de calarlas con almíbar. La razón es que el propio bizcocho ya tiene una textura tan húmeda y deliciosa que no requiere añadir nada más. Espero que os guste.
Ingredientes:
Un bizcocho marroquí (Receta AQUÍ)
Para la crema pastelera:
500 mililitros de leche.
115 gramos de azúcar.
3 yemas.
40 gramos de maicena
Una rama de canela
Para la cobertura de chocolate:
200 gramos de chocolate negro.
200 gramos de azúcar.
100 mililitros de agua.
Elaboración:
Comenzamos preparando el bizcocho marroquí. Lo ideal es hacerlo con un día de antelación. Lo cortamos en dos discos y reservamos mientras preparamos la crema pastelera de relleno. Colocamos en un cazo la leche (reservando medio vasito), el azúcar y la rama de canela y dejamos que hierva.
Batimos las yemas de huevo junto a la maicena que previamente habremos disuelto en el medio vaso de leche fría que teníamos reservada. Cuando esté bien mezclado añadimos, sin dejar de batir, la leche que habíamos hervido junto al azúcar (debe estar templada).
Pasamos la mezcla por un colador y lo volvemos a poner al fuego hasta que espese. Una vez lista nuestra crema y aún caliente rellenamos con ella el bizcocho.
Cubrimos con el otro disco de chocolate y vertemos por encima la cobertura de chocolate. Para preparar la cobertura ponemos en un cazo el agua y el azúcar. Cuando el azúcar se haya disuelto por completo y tengamos un almíbar ligero, vertemos el chocolate picado y mezclamos bien.
Esperamos a que endurezca la cobertura y cortamos las porciones antes de servir. Lo ideal, para que no se agriete el chocolate es hacerlo con un cuchillo bien caliente.