Shortcake japonesa
La shortcake es "La tarta" por excelencia en Japón. Se trata de un pastel que aunque se consume durante todo el año es casi un símbolo de la Navidad japonesa desde 1922 cuando el pastelero Fujii Rinemon adaptó este pastel partiendo de uno muy similar que había logrado captar su atención mientras estudiaba la gastronomía occidental en EEUU. En Japón, por lo que he podido investigar, se prepara con una variedad de fresa distinta a la nuestra: mucho más pequeñita y dulzona. Aunque yo, lógicamente, no he podido conseguirlas la he preparado con unas fresas de pequeño tamaño que encontré en la frutería. Os aseguro que el resultado es una tarta FABULOSA. Con un sabor muy delicado y nada empalagosa creo que se ha convertido en mi tarta de fresas y nata favorita. Una de las peculiaridades es que la masa del bizcocho se prepara al vapor y luego se cuece en el horno (en el paso a paso lo entenderéis mejor). Espero que os guste. Fuente de la receta: adaptación de Keikos-cake.com
Ingredientes:
Para el bizcocho:
3 huevos grandes.
90 gramos de azúcar.
75 gramos de harina.
20 gramos de Maizena.
20 mililitros de leche.
20 gramos de mantequilla.
Para el relleno y la decoración:
200 mililitros de nata para montar.
150 gramos de queso mascarpone.
30 gramos de azúcar glas.
15 fresas.
Para el almíbar:
250 mililitros de agua.
6 cucharadas soperas de azúcar.
20 mililitros de Kirsch.
Elaboración:
Comenzamos preparando el bizcocho cuya masa debe mezclarse al vapor. Para ello colocamos una olla con agua a fuego suave. Sobre ella ponemos un bol grande que no debe estar en contacto con el agua. Ponemos en él los huevos y el azúcar y batimos con la varilla hasta que doble su tamaño (unos diez minutos es el tiempo aconsejable). Es decir batimos con el bol colocado sobre el vapor.
Retiramos el bol del vapor y tamizamos sobre la mezcla harina y la maizena, mezclando con movimientos muy suaves.
En el microondas calentamos la leche junto con la mantequilla hasta que estén totalmente integradas. Esperamos unos minutos hasta que atempere y vertemos sobre la masa. IMPORTANTE: No debemos añadir la mezcla de leche y mantequilla directamente sobre la masa sino sobre la cuchara de madera (fijaos en la foto de abajo) y en forma de hilo (así evitaremos que la masa baje).
Una vez tengamos la masa lista la vertemos en un molde de 18 centímetros y horneamos a 190 grados (con el horno precalentado) durante unos 25 minutos o hasta que al pincharla veamos que sale limpia.
Una vez que tengamos nuestro bizcocho listo lo liamos en papel film y lo dejamos reposar unas horas para que se asiente la miga (mejor de un día para otro). Cortamos nuestro bizcocho en tres discos. Colocamos el primer disco y lo calamos con el almíbar que debe estar frío.
Sobre el disco de bizcocho colocamos una capa generosa de la crema de relleno. Para preparar la crema de relleno colocamos en la batidora la nata, el mascarpone y el azúcar glass y batimos hasta que monte.
Sobre la crema colocamos una capa de fresas cortadas en láminas y antes de poner el segundo disco de bizcocho colocamos de nuevo crema para cubrir las fresas (de esta forma las fresas quedarán ocultas entre dos capas de crema.
Continuamos montando la tarta con el resto de discos y finalmente cubrimos y decoramos (la próxima vez que la haga haré un poquito más de crema ya que para la decoración me quedó un poco escasa).
En esta foto del corte podéis ver como las rodajas de fresas quedan cubiertas entre dos capas de nata ¡Una delicia!


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