Tarta de manzana...y sólo manzana

La receta de hoy (que sigue estando preparada por Rebeca ya que mi pierna aún no está para muchos trotes) es, como su título indica, una tarta de manzana y sólo manzana. Su preparación es muy sencilla y el resultado, os lo aseguro, es espectacular. El secreto es usar unas manzanas de buena calidad preferiblemente reineta que le aporta un toque ácido delicioso. Aunque se puede consumir fría os aconsejo que la degustéis aún templada, coronada por una bola de helado de vainilla porque la combinación es celestial. Es importante también prestar atención a la masa y respetar los tiempos de enfriado de la misma para lograr que resulte crujiente y deliciosa. Espero que os guste. Fuente de la receta Muslo y pechuga.
Ingredientes:
Para la masa:
250 gramos de harina.
125 gramos de mantequilla fría.
Un huevo.
60 gramos de azúcar.
Una pizca de sal.
60 mililitros de agua muy fría.
Para el relleno:
1 kilo de manzanas reineta.
100 gramos de azúcar.
60 gramos de mantequilla.
Un palito de canela.
150 mililitros de sidra.
Elaboración:
Comenzamos preparando la compota de manzana. Para ello laminamos las manzanas (reservamos una y media, aproximadamente para cubrir luego la tarta). Ponemos en una olla la manzana laminada, la mantequilla, el azúcar, la canela y la sidra y lo ponemos a fuego lento hasta lograr que la manzana quede bien blandita.
Mientras tanto vamos preparando la masa. Colocamos en un bol la harina mezclada con la sal y el azúcar. Hacemos un hueco en el centro y ponemos el huevo y la mantequilla a trozos. Comenzamos a mezclar los ingredientes a pellizcos hasta obtener una masa granulosa. En ese momento vertemos el agua y seguimos amasando.
Cuando tengamos la masa lista la envolvemos en papel film y la dejamos reposar como mínimo una hora en el frigorífico.
Transcurrido el tiempo de enfriado la estiramos bien finita, de unos 3 milímetros, y forramos con ella un molde desmontable. Una vez forrado el molde volvemos a refrigerar una hora más.
Mientras la masa se está enfriando, machacamos con ayuda de un tenedor la compota de manzana y la ponemos sobre un colador para que escurra el exceso de agua. Vertemos la compota sobre la masa que teníamos enfriando.
Colocamos las láminas de manzana sobre la tarta y horneamos unos 35 minutos a 200º con el horno previamente precalentado.
Cuando aún esté templada servimos con un poco de helado y listo.

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