Compota de membrillo y gelatina para abrillantar de Labidú
La entrada que os dejo hoy es una receta de una compota de membrillo que he hecho para preparar unos dulcecitos de sartén que suelo hacer siempre para el Día de Todos los Santos, y que publicaré próximamente.Lo fundamental de esta receta, que no tiene gran secreto, es que los membrillos sean buenos y, preferiblemente, recién cogidos del árbol. La compota la he preparado siguiendo mi receta de toda la vida pero con una novedad: he utilizado la panificadora y el resultado ha sido maravilloso (con lo que me costó comprarla por mi negativa para las máquinas en la cocina). Además, gracias a mi queridísima amiga Labidú, excelente cocinera y aún mejor persona, he aprovechado hasta el agua de la cocción y he preparado una gelatina estupenda para dar brillo a las tartas de fruta. Supongo que todos conoceis su blog, Con la luz de mi cocina, pero si aún queda algún despistado que se vaya directo a él porque tiene verdaderas maravillas. Espero que os guste.
Ingredientes:
- 1,700 kilo de membrillos (este peso es una vez cocidos)
- 1 kilo de azúcar (la proporción es de 60 gramos por cada 100 de membrillo cocido).
- 1 tallo de canela.
- La corteza de un limón.
- El jugo de medio limón.
- 1 cucharada sopera de canela molida.
- Agua (la suficiente para cubrir los membrillos durante la cocción).
- El agua de la cocción de los membrillos.
- La mitad del peso del agua en azúcar.
- 1 cucharada sopera de zumo de limón.
Comenzamos lavando muy bien los membrillos para retirar toda la pelusita de la que van cubiertos (y que es un indicativo de que están en un buen momento de maduración).
Sin quitarles la piel, los cortamos en cascos les añadimos una buena corteza de limón y un palito de canela. Los cubrimos de agua y los ponemos a cocer destapados el tiempo suficiente hasta que queden blandos (en mi caso algo más de una hora).
Una vez cocidos retiramos las cortezas de limón y la rama de canela y los escurrimos reservando el agua de la cocción. Los aplastamos ligeramente (yo prefiero hacerlo manualmente, con ayuda de una maza de mortero, ya que me gusta encontrar trocitos en la compota; no obstante, si os gusta más fina podeis hacerlo con la batidora eléctrica) y los pesamos para saber el azúcar que necesitaremos. La proporción de 60 gramos de azúcar por cada 100 de membrillo cocido (en mi caso me resultó 1,700 de membrillo y por tanto 1 kilo de azúcar).
En el recipiente de la panificadora colocamos, en este orden, el membrillo cocido, el azúcar, el jugo de limón y una buena cucharada de canela molida. Seleccionamos el programa de mermelada y la dejamos trabajar. Como a mi me gusta bien cocidita una vez concluido el programa (creo que es de 1 hora y 20) lo puse de nuevo con la que la compote tuvo casi dos horas de calorcito y movimiento (si lo haceis al fuego será menos tiempo, hasta que veais que adquiere el color y la textura deseada).
Una vez lista la compota la colocamos en botes bien llenos, los tapamos y los dejamos enfrira boca a bajo para que haga vacío. Así la podreis conservar bastante tiempo.
Elaboración de la gelatina.
A continuación os dejo el truquito de Labidú para aprovechar el agua de la cocción y hacer una rica gelatina, ideal para dar brillo a tartas y pasteles.
A continuación os dejo el truquito de Labidú para aprovechar el agua de la cocción y hacer una rica gelatina, ideal para dar brillo a tartas y pasteles.
Colamos el agua de cocción de los membrillos y vertemos sobre ella la mitad de su peso en azúcar y una cucharada de zumo de limón. Ponemos al fuego hasta formar un almibar a punto de bola blanda (cuando reduzca a un poco más de la mitad) y cuando esté listo lo retiramos del fuego. Cuando atempere ligeramento lo colacamos en botes de cristal y lo guaradamos en la nevera o el congelador.

