Buñuelos de sesos

Esta receta se me ocurrió hacerla un día modificando una receta de buñuelos dulces, desde entonces se ha convertido en un aperitivo muy habitual en mi casa. Les gusta mucho a todos los que la prueban, especialmente a mi padre y mi cuñada. Aunque a algunos puede darles cierto repelús, por tratarse de sesos, cuando se prueba, con un buen chorro de limón, el éxito está asegurado. Os recomiendo que los probéis.

Ingredientes:
  • 2 Sesadas.
  • 2 Huevos.
  • Un chorro escaso de leche.
  • Harina (la cantidad necesaria para hacer una papilla espesa).
  • 2 Cucharaditas de levadurina Royal.
    Abundante aceite para freir (yo he utilizado Hojiblanca porque es el que siempre consumimos en casa)
Preparación:
Se cuecen las sesadas en agua con un poco de sal. Una vez frias se cortan en trozos pequeños y se rebozan en la masilla preparada y se fríen en abundante aceite muy caliente.
Para preparar la masa se baten muy bien los huevos, se le añade el chorro de leche, una pizca de sal, la harina y la levadurina. en esta foto podéis ver como queda la masa del buñuelo.


4 comentarios

Mary dijo...

María, murciana, qué requetebién cocinas y qué bonito lo pones.

LOLI dijo...

hola Maria vengo a corresponderte tu visita , me he echo seguidora de tu blog , estoy dándome una vuelta , tienes una recetas muy ricas como esta , hace años que no como yo esta receta ,un saludito y gracias por visitarme

FEDERICO RUSSO dijo...

mi mama me hacia y aveces cuando le cuento a mi mujer o le digo hay que ganas que tengo de comer buñuelos de sesos me dice que le haga pero por una cosa o la otra no hago ahora que vi la receta mañana mismo los hago gracias por compartir la receta es muy sencilla pero es mas rica!!!! que sencilla jajaja abrazo

Ovoyager dijo...

Para que cuadre la receta con el título de tu blog, te diré que en mi caa se hacen casi igual, pero no se rebozan trozos de sesos sino que se desmenuzan mucho más y se hace una masa homogénea con ellos, tipo bechamel pero mas líquida. Al freir las cucharadas en la sartén se esponjan y quedan con una textura parecida a la de las porras (churros gordos típicos de Madrid). Y ahí va la novedad: En mi casa, al principio, los que sobraban de la comida se merendaban mojándolos en una buena taza de chocolate caliente, como si fuesen churros. Tan buenos estaban que al final se convirtió en una merienda típica, pues descubrimos que recién hechos y mojados en chocolate eran lo más de lo más.